El vidrio templado es creado mediante un proceso de calentamiento y enfriamiento rápido, lo que aumenta su resistencia en comparación con el vidrio ordinario. Es aproximadamente de 5 a 7 veces más fuerte y, cuando se rompe, se fragmenta en pedazos pequeños y menos peligrosos en lugar de astillarse en trozos afilados. Esta característica lo hace ideal para aplicaciones donde la seguridad es primordial, como en ventanas de automóviles, puertas de ducha y fachadas de edificios. Su resistencia y capacidad para romperse de forma segura lo convierten en una elección popular en diversos entornos.
